30 · 200 · 1000 es una iniciativa solidaria nacida en 2012 con una idea sencilla: demostrar que pequeñas aportaciones pueden generar un gran impacto cuando se destinan a microproyectos sociales concretos.
El proyecto surgió reuniendo a 30 personas dispuestas a aportar entre 200 y 1000 euros para ayudar a quienes más lo necesitan. Con el tiempo, también se han sumado empresas comprometidas, ampliando el alcance de la iniciativa.
Gracias a este modelo directo, transparente y cercano, cada aportación se transforma en proyectos reales impulsados por organizaciones que trabajan sobre el terreno, mejorando la vida de muchas personas y comunidades.
La iniciativa 30·200·1000 funciona mediante un proceso sencillo, transparente y cercano que transforma las aportaciones de personas y empresas en microproyectos sociales reales.
De esta manera, quienes colaboran pueden conocer de cerca la realidad de cada iniciativa y comprobar cómo su aportación se convierte en acciones concretas que generan cambios reales en muchas vidas.
Desde su creación, 30·200·1000 ha impulsado numerosos microproyectos sociales en diferentes lugares del mundo, transformando la solidaridad de personas y empresas en acciones concretas con impacto real.
Gracias a esta colaboración, cada año nuevas iniciativas ayudan a mejorar la vida de muchas personas y comunidades.
Detrás de estos números hay historias reales, organizaciones comprometidas y comunidades que trabajan para construir un futuro mejor. Cada aportación se convierte así en mejoras tangibles para quienes más lo necesitan.
Cada año, las 12 organizaciones seleccionadas por la iniciativa 30·200·1000 comparten una fotografía y un vídeo que muestran el proyecto que están desarrollando y el impacto real que está teniendo en la vida de las personas beneficiarias.
En noviembre se celebra un encuentro muy especial donde se presentan estos trabajos y donde donantes, empresas y ONG’s se reúnen para compartir experiencias, conocer el impacto generado y reforzar el compromiso de seguir sumando juntos.
Las imágenes deben reflejar el proyecto de forma auténtica e integrar de manera natural el nombre de 30 200 1000, transmitiendo siempre un mensaje de esperanza.
Además de la ayuda económica recibida, cada año se conceden dos reconocimientos especiales: el premio a la mejor fotografía y el premio al mejor vídeo.
La iniciativa 30·200·1000 es posible gracias a la colaboración de personas y empresas que desean contribuir de forma directa a impulsar microproyectos sociales concretos.
Cada aportación se transforma en proyectos reales desarrollados por organizaciones que trabajan directamente sobre el terreno.
El proyecto 30·200·1000 nació gracias a un grupo de personas que decidieron unir sus aportaciones para ayudar a quienes más lo necesitan. Hoy cualquier persona puede sumarse a esta iniciativa.
Las empresas que participan en la iniciativa 30·200·1000 no solo contribuyen económicamente, sino que también transmiten a sus equipos y a su entorno un compromiso real con proyectos sociales concretos.
A lo largo del año, las empresas reciben información sobre el avance de los proyectos, que pueden compartir con sus equipos y en sus comunicaciones internas o externas.
Además, cada año reciben un póster de agradecimiento con la fotografía ganadora del concurso, que muchas empresas conservan como una colección que refleja su compromiso continuado con la iniciativa.
Las empresas pueden participar en tres niveles de colaboración:
La iniciativa 30·200·1000 se desarrolla con el apoyo de la Fundación migranodearena, una organización comprometida con la promoción de proyectos sociales y solidarios.
La Fundación proporciona el soporte institucional, legal y administrativo necesario para llevar adelante la iniciativa, facilitando la gestión de las aportaciones y la emisión de los correspondientes certificados fiscales.
Este acompañamiento permite que el proyecto se desarrolle con transparencia, rigor y garantías, asegurando que las aportaciones lleguen correctamente a los microproyectos financiados.
Gracias a este apoyo, la iniciativa puede centrarse en su objetivo principal: impulsar proyectos sociales concretos que generen un impacto real en la vida de las personas y comunidades beneficiarias.